Se viene A Pampa Traviesa. Y no es que no lo sepas o que quien escribe esto te quiera meter presión sino que te lo recuerdo para que frenes un toque y disfrutes lo que está a punto de pasar. Y pienses en todo lo que pasaste.
Seguramente fueron muchos entrenamientos, y aún más kilómetros. Algunos bien duros, otros más divertidos y otros que te dejaron alguna enseñanza. Porque quizás estás preparando tus primeros 10k, o tal vez tu segundo o tercer medio maratón o ese tan ansiado debut en los 42,195 metros. Y pesan esos kilómetros en las piernas pero también en la cabeza.
Decía que pasaron los kilómetros de entrenamientos pero con eso también pasó parte de tu vida. Y con eso un montón de cosas que seguramente ni te diste cuenta, y no porque no quieras verlo sino porque pasaron. Pero hay algo que no pasa y es el aguante de la gente que te banca.
La familia, los amigos, las amigas, esa gente que se emociona y alegra con tus logros. Algunos pueden ser del grupo de running, o del gimnasio, y quizás hasta del trabajo. Esa gente cercana a nosotros pero que muchas veces no entiende como alguien puede tener ganas de salir a meter un fondo de 18 o 35 kilómetros un domingo bien temprano cuando podría estar tomándose unos matecitos calentitos en la cama.
Pero la familia, los amigos y las amigas siempre están. Y seguramente estarán en unos días más en la capital pampeana esperándote, esperándome, en la llegada de A Pampa Traviesa. Si, muchos de nuestros seres queridos cambiarán ese matecito calentito, o un ratito más de descanso, por estar en Santa Rosa bancando el frío, o el viento, o la lluvia durante un largo tiempo.
Te imagino motivado, te creo si me decís que te tiembla todo por lo que será tu debut en el maratón, o en cualquier otra distancia. Y encima en la más linda de todas como lo es, para quien esto escribe, A Pampa Traviesa.
Ni quiero imaginar como estarás si sabés que va a estar tu hija o tu hijo esperando. «Papi, quiero estar ahí para abrazarte cuando llegues», puede haber sido tranquilamente un diálogo de una niña para su papá o un peque para con su mamá, la misma a la que vio como hacía malabares con el tiempo para poder con todo como siepre ppuede una madre.
Alguna vez puse en una nota que uustedes ya ganaron. En cada entrenamiento, en lo que resignaron, en lo que aprendieron, en el chequeo médico, en el sacrificio, o en cada mango que juntan para cambiar las zapatillas o el reloj o pagar una inscripción. En cada gota de transpiración, en cada minuto que le dedicaron a esto con tanto amor. Ustedes siempre serán ganadores y ganadoras.
Dicen que las medallas se ganan en los entrenamientos y solo vamos después a la carrera a retirarlas para tenerlas colgadas en la pared o guardadas en algún cajón. Esta vez les cambio el speach.
Vayan y corran a buscar su abrazo, créanme que vale más que una medalla, que bajar un tiempo. Dura para siempre y se guarda en el mejor lugar, donde siempre lo tendremos visible y disponible para cuando pensemos en aflojar. Vayan a buscar sus abrazos, siempre estarán guardados en su corazón.
